sábado, 31 de julio de 2010




Nunca Podre Olvidarte



La primera flor de primavera
anuncia que el sol no tardara,
esta noche soy yo quien espera
aunque ella nunca llegara.

Acaso el destino no quería
que me quedara junto a ti?
ah! pero yo en el fondo lo sabia
que tu amor no era para mí.

Cuantas veces yo luche
cuantas veces me reí,
de las veces que dijiste
que en el amor siempre hay un fin.

Quizás mi amor no fue puro
o quizás fue el más leal,
pero tu amor fue muy duro
por muy poco, casi fatal.

En estas cortas palabras
solo quise expresarte,
que pueden pasar muchos años
pero NUNCA PODRE OLVIDARTE.

domingo, 2 de mayo de 2010





Regalame







Regálame una noche de amor entre tus brazos,
Concédeme la dicha de verte hoy a mi lado.
Tan sólo por minutos te pido la ilusión,
De sentir que me amas como lo hago yo.

No ocultes tus deseos pensando que tal vez,
Cuando me encuentre lejos de ti me olvidaré.
Estrecharme tu mano, camina junto a mí.

Son cosas tan sencillas que me hacen muy feliz.
Cambio por un instante de tu amor y pasión,
La angustia que me invade mil noches de dolor.

Te brindo con ternura, mi amante corazón,
Pero... regálame una noche
sintiendo tu calor.



El amor

Pequeña
rosa,
rosa pequeña,
a veces,
diminuta y desnuda,
parece
que en una mano mía
cabes,
que así voy a cerrarte
y a llevarte a mi boca,
pero
de pronto
mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios,
has crecido,
suben tus hombros como dos colinas,
tus pechos se pasean por mi pecho,
mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada
línea de luna nueva que tiene tu cintura:
en el amor como agua de mar te has desatado:
mido apenas los ojos más extensos del cielo
y me inclino a tu boca para besar la tierra.




pablo neruda

domingo, 11 de abril de 2010





Ausencia





Desvanezco mi sueño
en el constante murmullo de mis recuerdos,
pierdo toda lucidez, ante el sabor que no muere
de tu beso último, de tu abrazo.
Congelo esa mirada de adiós
ondeando el horizonte
como ave fénix moribunda
pero con destellos de vida,
de una nueva ilusión.

Tal vez le robe al silencio
algo de tu música, de tu canción de amor
melodía única que se canta al compás,
al ritmo desenfrenado de mi razón.
Regresas noche a noche
cuando la oscuridad es mas bella que el sol,
donde reina el mundo interior,
tu palacio de color te extraña
desde mi corazón.

Yo sigo aquí,
perdido en el eco armonioso de tu sonrisa
hasta que el tiempo decida borrar
de la existencia, este colosal sentimiento
que tarde o temprano
se convertirá en costumbre
habitando el mundo irreal del recuerdo,
los sueños fallidos
y el desconsolado amor.

sábado, 3 de abril de 2010






Espérame






Espérame si tus palabras
huyen temblando en el silencio
dibujando mil senderos,
recorriendo sentimientos
tras las huellas del amor.

Espérame cuándo naufraguen
tus suspiros más hermosos
cuándo le corten las alas
al corazón y al deseo
en islas de soledad.

Espera que voy sonriendo
de la mano con el sol
invadiré tus sentidos
con besos de mil colores,
te reinventare en canción.

Espérame, casi llego
siento el vuelo de tus manos
levantándose en el cielo
coqueteándose a las nubes, a las aves,
dirigiéndose hasta Dios.

Espera, pronto llegaré a tu cuerpo
a envolverte en sentimiento
y este fuego calcinan-te
que he guardado de mi aliento
te hará temblar de pasión.



Poema 13


He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.

Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.

Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.

Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna.




Poemas de Pablo Neruda





A la luna venidera
te acostarás a parir
y tu vientre irradiará
la claridad sobre mí.

Alborada de tu vientre,
cada vez más claro en sí,
esclareciendo los pozos,
anocheciendo el marfil.

A la luna venidera
el mundo se vuelve a abrir.

miguel hernandez

martes, 16 de marzo de 2010




QUIERO



Quiero morir amando , y amar muriendo,
no quiero morir de amor, ni de amor muriendo,

Quiero romper el silencio con tus besos,
y no quiero romper tus besos, con el silencio.

Quiero perder tu aliento en mi aliento,
y no quiero mi aliento se pierda de tu aliento.

Quiero esconderme del olvido en tu cuerpo,
y no quiero mi cuerpo se esconda en tu olvido .



Quiero se confunda tu alma con la mia,
y no quiero, mi alma confundida, vea,
donde empieza tu alma y donde termina la mia.

Quiero encontrar tu mirada, reflejada en la mia,
y no quiero, encontrar mi reflejo,
y no encontrar tu mirada.

Quiero en un instante morir en un beso eterno,
y no quiero un beso eterno al instante de morir.

Quiero y no quiero,
pero por ser tu,
hasta lo que no quiero, quiero.




Poema 14


Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.




Poemas de Pablo Neruda

viernes, 5 de marzo de 2010




¡Regálame el sueño!


Si me regalaras el sueño
de derramarme en tu vida
me colaría, como el agua,
solamente en tus rendijas.

En las rendijas de tus ojos
hacer mías tus pupilas
para que sea sólo yo
el mundo que tú miras.

En las rendijas de tu boca
dominar las decisiones
de tu lengua, de tus labios....,
también de tus intenciones.

En las rendijas de tu corazón,
por si hubiera algún tormento,
plantaría la bandera
del te quiero y del lo siento.

En las rendijas de tu alma,
allí es donde anidaría,
para sembrar las raíces
donde preñar tu alegría.

Si me regalaras el sueño
de derramarme en tu vida
me colaría, como el agua,
solamente en tus rendijas.

jueves, 4 de marzo de 2010




rosa

Era un jardín sonriente;
era una tranquila fuente
de cristal;
era, a su borde asomada,
una Rosa inmaculada
de un rosal.

Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del vergel.

Y era la Rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.

A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la Rosa dulcemente
de su tallo separó.



Y al notar el jardinero
que faltaba del rosal,
cantaba así, plañidero,
receloso de su mal:

Rosa, la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fue;
Rosa la más encendida,
la más fragante y pulida
que cuidé.

Blanca estrella que del cielo,
curiosa de ver el suelo,
resbaló;
a la que una mariposa,
de mancharla temerosa,
no llegó.

¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien o por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en el rosal?…

miércoles, 3 de marzo de 2010




Amor Prohibido



Eres prohibido porque
así lo quiso el destino
no puedo hacer nada
solo conservar tu mirada.

Por qué siempre a de ser así,
tú con tu camino trazado,
y yo con mi camino forjado,
y en el intento un amor;
que jamás será realizado.

Por qué ?

Por qué decir te quiero?,
si te fuiste de mi,
por que decir te necesito?
si ya no soy nada para ti,

Por qué decir te extraño?
si ni te acuerdas de mi
por qué decirte no te vayas?,
si no quieres estar junto a mi

Pero lo más importante
por qué decirte que te amo?
si ni siquiera tu sabes que es amar.



Peor que el olvido



La lluvia cae sobre mis pupilas un suspiro me arranca el corazón
Dicen que soy frió que eh creado un caparazón
Pero no saben que fue por una razón

Peor que el olvido es pensar en el pasado
El pensar que no te eh amado
Y hacerte creer que falsamente te eh odiado.

Vivir en tus ojos, beber de tus labios
Tener sobre ti recuerdos vanos
Pero vanos no significa olvidados.

Peor que el olvido es despertar y verme al espejo
Y ante mi imagen quedar perplejo
El no saber que hacer con este deseo de encontrarte .

Y respirar tu aire junto al mío al hablar en silencio,
perderme en tu mirada, ver sobre ella el espacio
El espacio que no eh llenado, el espacio en el cual haces falta.

Ahora toco la guitarra a la orilla del mar
Veo las estrellas y tomo algunas al azar
Para alguien a quien poder amar.

Peor que el olvido fue haberte amado
Peor que el olvido fue haberte encontrado
Peor que el olvido, es no poder olvidar lo.

miércoles, 10 de febrero de 2010







¿ Que hago sin ti mi amor ?






Qué hago, dime tú, con mi soledad de hoy ?,
Qué hago si a cada momento yo te sueño
Y no te tengo ?,

Qué hago con mi alma
que tanto te desea
y con mi cuerpo que te añora ?.

Qué hago, dime tú, con estas ganas
De estar contigo, si tú no estás aquí ?.

Qué hago, dime tú, para sacarte de aquí adentro
Si estás plasmado en mí,
Si eres la droga que me llama diariamente,
Si yo me he convertido en una adicta a ti,

Si yo ya no puedo vivir sin tu amor ?.
Dime tú, amor mio, cómo hago para vivir sin ti.




Poema 15


Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.




Poemas de Pablo Neruda

lunes, 1 de febrero de 2010






Noches sin ti



Me quedé sin ti
al margen de tus ojos
ausente del verso
de tus besos,
con las manos heridas
y la lanza atravesando
mi costado hueco
vació del sonido de tus letras,
pleno de tu mortal silencio,
arrodillado en la oración estéril
de no saber de ti
abatido por la silueta
ineludible de tu adiós
en la agonía enmudecida
por displicente amor,
en el calor escarchado de olvido.
Y mis manos que tiemblan
y mis ojos henchidos
por el humo de lluvia
por las promesas rotas,
por el dolor amor,
el dolor de no verte.

martes, 26 de enero de 2010







La Rosa

observo como mi mente refleja
el momento en el que te deje ir
y la lagrimas se hacen camino
de mis ojos a mi piel

solo fue una pesadilla
dice mi mente
que necesita sentirlo así

comienza un día nuevo
al igual que una esperanzan
que lo único ansia
es que algún día tu te vallas

para así dormir en paz
y colocar todas mis fuerzas
en encontrar algún día
algo que la gente llama
felicidad





ETERNA SOMBRA

Yo que creí que la luz era mía
precipitado en la sombra me veo.
Ascua solar, sideral alegría
ígnea de espuma, de luz, de deseo.

Sangre ligera, redonda, granada:
raudo anhelar sin perfil ni penumbra.
Fuera, la luz en la luz sepultada.
Siento que sólo la sombra me alumbra.

Sólo la sombra. Sin astro. Sin cielo.
Seres. Volúmenes. Cuerpos tangibles
dentro del aire que no tiene vuelo,
dentro del árbol de los imposibles.

Cárdenos ceños, pasiones de luto.
Dientes sedientos de ser colorados.
Oscuridad del rencor absoluto.
Cuerpos lo mismo que pozos cegados.

Falta el espacio. Se ha hundido la risa.
Ya no es posible lanzarse a la altura.
El corazón quiere ser más de prisa
fuerza que ensancha la estrecha negrura.

Carne sin norte que va en oleada
hacia la noche siniestra, baldía.
¿Quién es el rayo de sol que la invada?
Busco. No encuentro ni rastro del día.

Sólo el fulgor de los puños cerrados,
el resplandor de los dientes que acechan.
Dientes y puños de todos los lados.
Más que las manos, los montes se estrechan.

Turbia es la lucha sin sed de mañana.
¡Qué lejanía de opacos latidos!
Soy una cárcel con una ventana
ante una gran soledad de rugidos.

Soy una abierta ventana que escucha.
por donde va tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.


Miguel hernandez



EL NIÑO DE LA NOCHE

Riéndose, burlándose con claridad del día,
se hundió en la noche el niño que quise ser dos veces.
No quise más la luz. ¿Para qué? No saldría
más de aquellos silencios y aquellas lobregueces.

Quise ser... ¿Para qué?... Quise llegar gozoso
al centro de la esfera de todo lo que existe.
Quise llevar la risa como lo más hermoso.
He muerto sonriendo serenamente triste.

Niño dos veces niño: tres veces venidero.
Vuelve a rodar por ese mundo opaco del vientre.
Atrás, amor. Atrás, niño, porque no quiero
salir donde la luz su gran tristeza encuentre.

Regreso al aire plástico que alentó mi inconsciencia.
Vuelvo a rodar, consciente del sueño que me cubre.
En una sensitiva sombra de transparencia,
en un íntimo espacio rodar de octubre a octubre.

Vientre: carne central de todo lo existente.
Bóveda eternamente si azul, si roja, oscura.
Noche final en cuya profundidad se siente
la voz de las raíces y el soplo de la altura.

Bajo tu piel avanzo, y es sangre la distancia.
Mi cuerpo en una densa constelación gravita.
El universo agolpa su errante resonancia
allí, donde la historia del hombre ha sido escrita.

Mirar, y ver en torno la soledad, el monte,
el mar, por la ventana de un corazón entero
que ayer se acongojaba de no ser horizonte
abierto a un mundo menos mudable y pasajero.

Acumular la piedra y el niño para nada:
para vivir sin alas y oscuramente un día.
Pirámide de sal temible y limitada,
sin fuego ni frescura. No. Vuelve, vida mía.

Mas, algo me ha empujado desesperadamente.
Caigo en la madrugada del tiempo, del pasado.
Me arrojan de la noche. Y ante la luz hiriente
vuelvo a llorar desnudo, como siempre he llorado.

Miguel hernandez

miércoles, 20 de enero de 2010






soledad



Soledad, ya te llevaste tres otoños.
Ya dibujaste sobre las nubes cada amanecer.
Hoy te traigo mis sabanas frías,
el sonido del sol que se acompaña de agonía.


Te traigo un yigüirro herido,
Que me canta todas las mañanas.
Mis poemas de Neruda empolvados,
hace 730 días que no los utilizo.


Soledad, canta con las estrellas,
yo haré la melodía.


Lee mi carta de renuncia,
y tira al mar a tu amigo el miedo.
Ahógate en las lágrimas,
del ciervo que brama entre mi alma .


Soledad, tiñe mi alma de color,
Del color de su voz suave.
Soledad, hazme un solo favor,
por esta vez déjame con libertad.

Ya van dos inviernos,
deseo que este sea,
mi ultimo verano contigo.


Las sonrisas frescas como la hierba
quieren morir entre flores.

Las eternas lunas nuevas,
quieren besar las ilusiones.

Soledad hoy quemo tus ojos.
Soledad hoy te vas.
Soledad, ve y descansa en paz.




Besos

Quisiera refugiarme en tus brazos
en mis momentos de hastió y dolor;
saborear la dulce miel de tus besos
y fundirme con el fuego de tu calor.

Quisiera colmarte de besos
estremecernos hasta el amanecer.
Sentir tu piel que me atraviesa el alma
¡de tanta dicha voy a enloquecer!

Quisiera vivir en tu fantasía
y ser parte de tu gran anhelo
saborear el más dulce veneno
de tu piel, tu cuerpo y tu aliento.

Quisiera estrecharte en mis brazos
y enredar mi cabello en tu pecho
empaparme de tu aroma de hombre
colmarte todo de dulces besos.

miércoles, 13 de enero de 2010






Miedo de tu amor


Tengo miedo de tu piel,
porque me tiene atrapada
como una mosca en la miel.
Me dan pánico tus labios,
porque después de bésalos,
te juro cariño mío,
lo dulce me sabe amargo.
Me da miedo tu mirada,
bella, tibia, limpia, clara,
porque al cruzarme con ella
dentro de tus ojos vivo
y fuera no existe nada.
Tengo miedo de quererte,
porque después de probarte,
vivir sin poder tenerte
no es vida, es mil veces muerte




La voz del silencio
 
La voz de mi silencio
grita, otras veces calla
sobre todo suspira
al sentir que algo falla.
 
La voz de mi silencio
me impulsa a ser consciente
de que esto ya esta muerto
de que es algo evidente.
 
La voz de mi silencio
llora a gritos tu ausencia
al ser casi imposible
ser de nuevo tu esencia.
MeRieM





Poema 16


En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios:
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.




Poemas de Pablo Neruda

martes, 12 de enero de 2010





Poema 17


Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.

Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.

Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
hora mía entre todas!

Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.

Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres?




Poemas de Pablo Neruda




Dame la mano

Dame la mano, tu amistad, y en la distancia un fuerte abrazo,
Aunque tangiblemente no estés yo te veré en el ocaso, para mí
Eres un recuerdo permanente, te llevaré en mi mente aunque sea
Como amiga únicamente.


Mi amiga hermosa, mi ángel de luz, se que lo que siento también
Lo sabes tú, bienaventurado yo que encontré tu amistad, aunque
Mi deseo era amarte sin piedad.


Solo queda resignarme a hacer ser tu amigo y esconderme en el
Silencio para olvidar algo divino, y otra vez el destino ha jugado
Conmigo.


Eres un ser especial y en mi vida has quedado plasmada, gracias
Por los deseos y las buenas bendiciones, aunque lo nuestro no
Puede ser nos llevamos en nuestros corazones.


Amiga imborrable eres una huella incurable, eres mi consuelo en
La distancia, fuiste la persona que quise con ansias.

domingo, 10 de enero de 2010





A mi madre

Te fuiste de mi lado.
En silencio fue tu partida.
Mi corazón se ha desangrado
por tan súbita despedida.

Tu espíritu luchador
a la vida se aferraba.
Más Dios, desesperado,
a Su lado te llamaba.

En ángel te has convertido.
Velando por nosotros estás.
Aguardando que se cumpla la cita
de reunirnos en la Eternidad.

Sin embargo, me parece tan lejos...
Quisiera ahora poderte abrazar.
Te busco, te llamo. No te encuentro.
Dime... ¿Cómo me he de consolar?

Tu amor incalculable
mis faltas por alto pasó.
Porque el querer de una madre,
ese, no tiene comparación.

Sé que en el cielo habitas.
Al lado de Dios has d estar.
Aguardaré paciente el día
en que nos volvamos a encontrar.

Entonces será para siempre.
Nada ni nadie nos podrá separar.
No temeré cuando llegue mi momento
pues tu presencia me confortará.

Me esforzaré por ganar el cielo
para no perderte nunca más.
Mientras tanto, guía mis pasos.

Ilumina mi senda. Enséñame el camino.
Que tu presencia me rodeé siempre
hasta que se cumpla mi destino

sábado, 9 de enero de 2010





Historia de dos corazones

Es esta la historia de dos corazones solitarios
que vagaban por el mundo, ya cansados,
con gran tristeza pues nunca habían amado.
¡Hastiados estaban de vivir olvidados!

Por más que buscaban, nadie les hacía caso.
Lloraban pues todos rechazaban su amor.
Tocaban miles de puertas, con insistencia,
saturados de fe, esperanza e ilusión.

¿Quién respondería al llamado
de estos dos corazones desencantados?
Todos estaban adentro, muy ocupados,
sin tiempo para atender un reclamo desesperado.
Y los pobres corazones estaban tan heridos...

¡Nadie atendía sus súplicas! ¡No tenían amigos!
Tanto amor que en su interior atesoraban
¡Es demasiado vivir sin amor ni cariño!
¡Pobres corazones que vagan en la oscuridad

sin poder compartir su eterna soledad!
Un día, sin querer, ellos dos tropezaron.
Tímidamente, a los ojos se miraron.

Hablaron pocas palabras. Unos pasos caminaron
y así descubrieron que no podían estar separados.
Desde entonces estos dos corazones
viven radiantes, como los girasoles.

Ya no hay tristeza pues al final del camino
encontraron, sin buscar, el amor desconocido.

viernes, 8 de enero de 2010





Dolor

Aunque sé que nunca obtendré
el cariño de tus abrazos
yo lo mismo te querré

con el corazón hecho pedazos.
¡Cuanto aman los que sufren,
y los que aguardan en silencio!

Porque en la ilusión se funden
al no despertar de un sueño.
Y aunque no sea posible
me aferro a tu recuerdo
que me angustia noche y día

como el mas viejo de los secretos.
A pesar del sufrimiento
como quiera por siempre te amaré
Nadie podría evitarlo...

Eres mio, es lo único que sé.




Poema 19


Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.




Poemas de Pablo Neruda

jueves, 7 de enero de 2010





Conjuro


De una inscripción en la arena,
abandonada al viento:
...te convoco y te condeno
a que no puedas cerrar los ojos sin verme,
abrir los labios sin llamarme,
saciar la sed sin sentir en tu boca la mía,
tocar tu cuerpo sin creer que me acaricias,
doblar una esquina sin la esperanza de hallarme,
alzar el teléfono sin oír en mi voz tu nombre,
abrir un libro sin leer estas palabras,
porque el único amor que me hace falta es el tuyo,
y lo necesito de esta manera desmesurada en que yo,
sediento del abismo de tu carne,
te conjuro y te convoco para que ardas en el deseo de la mía,
que no puedas despertar sin sentir la urgencia de encontrarme,
ni caminar si no es para buscarme,
ni desnudarte sin esperar que mis dedos rocen tus pezones,
ni recostarte sin desear sobre el tuyo el peso de mi cuerpo,
ni abrir la boca sin probar el espesor de mi saliva,
ni vestirte de sombras y de luces sin tener la urgencia de que te penetre,
ni dormir si no has gritado una vez mi nombre.
que no haya en tu memoria mas recuerdo que mis caricias,
ni en tu esperanza otro refugio que mis brazos,
ni en tus manos otro tacto que mi rostro,
ni en tus oídos otra huella que mi voz,
ni en tus ojos otra sombra que mi éxtasis,
ni en tu olfato otro perfume que mi sexo,
ni en tu lengua mas sabor que el de mi piel.



Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.




Poemas de Pablo Neruda