domingo, 11 de abril de 2010





Ausencia





Desvanezco mi sueño
en el constante murmullo de mis recuerdos,
pierdo toda lucidez, ante el sabor que no muere
de tu beso último, de tu abrazo.
Congelo esa mirada de adiós
ondeando el horizonte
como ave fénix moribunda
pero con destellos de vida,
de una nueva ilusión.

Tal vez le robe al silencio
algo de tu música, de tu canción de amor
melodía única que se canta al compás,
al ritmo desenfrenado de mi razón.
Regresas noche a noche
cuando la oscuridad es mas bella que el sol,
donde reina el mundo interior,
tu palacio de color te extraña
desde mi corazón.

Yo sigo aquí,
perdido en el eco armonioso de tu sonrisa
hasta que el tiempo decida borrar
de la existencia, este colosal sentimiento
que tarde o temprano
se convertirá en costumbre
habitando el mundo irreal del recuerdo,
los sueños fallidos
y el desconsolado amor.

sábado, 3 de abril de 2010






Espérame






Espérame si tus palabras
huyen temblando en el silencio
dibujando mil senderos,
recorriendo sentimientos
tras las huellas del amor.

Espérame cuándo naufraguen
tus suspiros más hermosos
cuándo le corten las alas
al corazón y al deseo
en islas de soledad.

Espera que voy sonriendo
de la mano con el sol
invadiré tus sentidos
con besos de mil colores,
te reinventare en canción.

Espérame, casi llego
siento el vuelo de tus manos
levantándose en el cielo
coqueteándose a las nubes, a las aves,
dirigiéndose hasta Dios.

Espera, pronto llegaré a tu cuerpo
a envolverte en sentimiento
y este fuego calcinan-te
que he guardado de mi aliento
te hará temblar de pasión.



Poema 13


He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.

Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.

Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.

Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna.




Poemas de Pablo Neruda





A la luna venidera
te acostarás a parir
y tu vientre irradiará
la claridad sobre mí.

Alborada de tu vientre,
cada vez más claro en sí,
esclareciendo los pozos,
anocheciendo el marfil.

A la luna venidera
el mundo se vuelve a abrir.

miguel hernandez